El proyecto musical de Pello Reparaz se ha convertido en el grupo de moda en Euskal Herria gracias a un universo creativo en constante evolución.
El fenómeno pop de Zetak: euskera, mitología vasca y vanguardia artística
01 Abr 2025La pregunta del millón
“¿Por qué? ¿Por qué está surgiendo toda esta locura alrededor de Zetak? Viajes, entrevistas, miles y miles de personas en los conciertos, música electrónica, mitología vasca… Creo que la propuesta artística de Zetak es sólida. Y que entre todo esto destaca una sola y única cosa: el euskera”. En el documental ‘Zetak, hau ez da kontzertu bat’ que el primer canal de la televisión pública vasca (ETB 1) estrenó a finales del año pasado, se aportan algunas de las claves del universo musical, artístico y personal de Pello Reparaz; seguramente, el artista del que actualmente más se habla en la industria musical en Euskal Herria. Su impacto cultural y social es innegable.
El fenómeno se ha precipitado en los últimos meses. Nadie que conozca mínimamente las pulsaciones de la música en euskera duda de que Zetak, el proyecto colectivo liderado por Reparaz, se ha convertido en algo grande. Muy grande. Gigante por momentos, sobre todo en su ambiciosa puesta en escena en directo. Zetak reunió a 30.000 fans en el recinto Navarra Arena de Pamplona en dos días consecutivos, un evento que el pasado sábado 3 de enero siguieron 275.000 espectadores a través de ETB 2. La gira de su último disco, ‘Aaztiyen’ (2023), finalizará por todo lo alto con tres conciertos que tendrán lugar los días 5, 6 y 7 de septiembre en el pabellón multiusos de Illunbe, en Donostia. Será el broche final de su aquelarre mitológico.
Todas las entradas están agotadas. La demanda ha sido espectacular: en la cola virtual de compra se acumularon 600.000 personas desde primera hora de la mañana. El cantante tuvo que salir en redes sociales para agradecer, emocionado, el apoyo recibido y disculparse por algunos problemas técnicos. El músico de Arbizu (Navarra), de 34 años, puso en marcha Zetak en 2019 con el objetivo de explorar nuevos sonidos. Seis años después, la banda vive un momento de efervescencia. Es el grupo de moda. Está en boca de todos. ¿Por qué? La historia de la explosión artística y comercial de Zetak empieza con una pregunta.

De cómo el chico del trombón de Vendetta se convirtió en Zetak
La imaginación, locura y atrevimiento de Pello Reparaz se gestaron primero en un grupo marcado por los vientos y los ritmos de la música ska. La formación navarra Vendetta, surgida de las cenizas de Skalariak, una banda clave para entender el arraigo de la música jamaicana en Euskal Herria, estuvo en activo durante una década. Publicaron un total de cinco álbumes entre 2008 y 2018. Cuando Vendetta se despidió de los escenarios en un último concierto en Atarrabia (Navarra), dejó huérfanos a miles de seguidores. Reparaz era su joven vocalista y también tocaba el trombón. El EP en directo ‘Agur Vendetta’ (2018) fue la traca final de un grupo festivo con tirón comercial.
Vendetta también tenía un lado más emotivo que Reparaz explotaría hábilmente en la próxima década. ‘Ekainak 24’, del disco ‘Fuimos, somos y seremos’, de 2012, se anticipa ocho años a una balada tan cautivadora como ‘Zeinen ederra izango den’, uno de los temas más recordados de la primera etapa de Zetak. La letra, llena de nostalgia y con imágenes poéticas, hace referencia a una fecha tan significativa como la noche de San Juan: “Ekainak 24, gabon. Herrian zer berri? / Neurea malkoz busti ta zeuena egin”. (“24 de junio, buenas noches. ¿Qué hay de nuevo en el pueblo? / Mi melancolía se derrama y la tuya se hace”).
Sin la banda que lo acompañaba, la mutación que después hizo de él una estrella quizá no hubiera tenido lugar. O quizá se hubiera dado de otro modo. Lo curioso es que, siendo el de Zetak un discurso musical completamente distinto, mucho más panorámico y cool que su predecesor, se pueden establecer unos vasos comunicantes entre ambos proyectos. A la pregunta de cómo valoraba su paso por Vendetta, Reparaz miraba por el retrovisor a la banda de ska en la revista musical MondoSonoro: “Ha sido mi escuela. Es donde lo aprendí todo. Es lo que le dio a un trombonista de 17 años la oportunidad de dedicarse a lo que más amaba. Y hoy es el día en el que sigo ganándome el pan escribiendo y tocando canciones”.
Forjando un camino propio
Tomando buena nota de lo que hacen sus coetáneos en la escena pop mundial (la épica de Coldplay, la electrónica expansiva de Moderat, la fantasía retro de M83, la capacidad de sorpresa de Rosalía), pero ahondando en sus raíces navarras, Zetak siempre ha marcado su propio ritmo. Lo lleva haciendo desde que debutó con el single de adelanto ‘Errepidean’, que salió en verano de 2019 y allanó el terreno para el álbum homónimo que publicaría a finales de aquel año. La gira pilló al grupo en plena pandemia, pero los nuevos ingredientes musicales fueron calando entre los seguidores. La gira de presentación del primer LP de Zetak colgó el cartel de no hay billetes en aforos de 400, 500 o 900 personas. En verano de 2020, y pese a la cancelación de algunos shows por la crisis sanitaria, Reparaz se mostraba exultante con la acogida por parte del público: “Ni en mis mejores sueños me hubiera imaginado un lanzamiento como el de Zetak”, dijo.
Los discos de Zetak son como experimentos en el laboratorio de Pello Reparaz, alma y cerebro de un proyecto compartido con otros músicos como Gorka Pastor, Leire Colomo e Iban Larreburu. El segundo álbum, ‘Zeinen ederra izango den’, salió a la luz justo un año después. La gala de los premios Gaztea Sariak 2020, de la popular radio Gaztea de EITB, coronaron a Zetak como el grupo más importante de Euskal Herria al ganar el mayor número de galardones, entre ellos el de mejor banda y directo. Zetak no solo es capaz de asimilar e integrar las tendencias actuales, sino que los funde con un lenguaje muy particular plagado de referencias autóctonas. ‘Akelarretan’, por ejemplo, tema extraído de su segundo trabajo, hace referencia a los aquelarres, los supuestos rituales en los que las brujas vascas de principios del siglo XVII se reunían para realizar sus conjuros y adorar a satanás.
Cada paso ha sido clave en la escalada hacia el estrellato de Zetak. El grupo se alió en 2022 con el veterano cantante Erramun Martikorena para la canción oficial de Herri Urrats, la fiesta de las ikastolas de Iparralde (País Vasco norte) que se realiza todos los años en el lago de Senpere (Lapurdi). ‘Itzulera’ es un eufórico himno. Hasta la fecha tiene más de cuatro millones de visualizaciones en Youtube. A pesar de que los diez temas más populares en Spotify superan el millón de escuchas, Zetak ha revolucionado la música vasca sin la necesidad de ningún pelotazo. Lo que les ha catapultado a la fama ha sido una fe inquebrantable en un proyecto dinámico que ha abrazado el pop desde distintas vertientes.
‘Hileta Kantu Nafarra’, por ejemplo, es otra vuelta de tuerca a su pegadiza música electrónica. El single, publicado en diciembre de 2024, ha contado con el acompañamiento vocal de la cantante amateur Maixux Zugarramurdi y aborda la pérdida de un ser querido desde una perspectiva común. La canción, bañada en sintetizadores, se convierte en una suerte de catarsis compartida con emoción por ambos intérpretes. El abuelo de Reparaz había fallecido recientemente, mientras que Zugarramurdi, de 70 años, también ha sufrido el adiós definitivo de su marido tras una larga enfermedad. ‘Hileta Kantu Nafarra’ es una despedida. El duelo de Zetak, en el que la introducción del personaje mitológico vasco Herio representa la muerte. “Agur. / Asko nuen esateko. / Asko zuri emateko. / Agur. / Arakiletik dator Herio behar baino lehenago. (“Adiós. / Tenía tanto que decirte. / Tanto que darte. / La muerte asoma por el río Arakil antes de lo esperado”).
Un aquelarre mitológico
La montaña rusa de Zetak ha ido más rápida desde 2023. En esa búsqueda incansable de la identidad artística del proyecto, la fusión de ritmos electrónicos con las raíces vascas adquiere un nuevo matiz en ‘Aaztiyen’, su tercer y último álbum. La txalaparta ya había aparecido en su música como un símbolo de la cultura ancestral vasca, pero el disco más local de Zetak ha sido también el de la culminación de un viaje en el que se abraza el imaginario mitológico autóctono y construye un relato fantástico.
Reparaz desarrolla su carrera como cree conveniente. Sin atajos ni trucos efectistas. Si la industria musical vive apegada al single y a los golpes de efecto de las redes, él crea un álbum conceptual en el que importa más el conjunto que la individualidad de las canciones. “En los últimos dos años me he propuesto encontrar una voz y por eso he barrido más hacia casa”, confesó el músico navarro durante la presentación a los medios ‘Aaztiyen, que significa hace poco en el dialecto de su pueblo. “Ahora me siento una persona exitosa desde el momento en que considero que he compuesto un disco que solo se podría haber escrito en Arbizu”.

El momento de Zetak es el de una banda que busca comerse el mundo más de lo que se lo ha comido hasta ahora. El baño de masas intergeneracional en las fiestas patronales de las capitales vascas en 2023 fue un aviso de lo que estaba por venir. Canciones como ‘Hitzeman’, ‘Zeinen ederra izango den’, ‘Errepidean’ o ‘Itzulera’ ya forman parte de la banda sonora de niños, jóvenes, mayores y familias enteras. Con el espectáculo masivo ‘Mitoaroa’ que presentó en el Navarra Arena fue bastante más allá de la experiencia de acudir a un concierto de música en vivo. Su hazaña se puede revisitar en la web de EITB. Ahí está el cóctel de música, carnaval, mitología vasca, ritmos electrónicos y estribillos coreables que han dejado con la boca abierta a miles de personas. “Un croosover entre la mitología y los personajes del carnaval navarro”, resume Reparaz. Pero, en el fondo, se comprueba que el factor determinante es el euskera. “La lengua es lo que le da credibilidad al proyecto”, afirma.
”No sé si el éxito de Zetak —al menos desde mi definición personal del éxito—, se deba solo a un factor, pero estoy convencido de que el euskera es un factor determinante, porque veo claramente el interés que despierta”
La fortaleza del euskera
Es la pieza más importante del rompecabezas sonoro, visual y conceptual de Zetak. El hilo conductor. Sin el uso del euskera, el puzle estaría incompleto. No tendría sentido. El idioma es su principal fortaleza. La fuerza motora con la que Pello Reparaz se ha convertido en una figura artística que se transforma a una velocidad asombrosa. En este viaje con distintos registros estilísticos, el euskera es casi el único asunto innegociable en Zetak. Vertebra su identidad. Y no: al contrario de lo que se suele pregonar desde ciertos ámbitos con las lenguas minoritarias, no le ha supuesto un freno en su carrera musical. Al contrario. “Cantar en euskera me abre más puertas de las que me cierra. Poca gente lo entiende, pero funciona y despierta interés”, comentó Reparaz al periódico catalán La Vanguardia en 2024.
A raíz de su colaboración reguetonera con el grupo alternativo colombiano Bomba Stereo en la canción ‘Zoriontasuna (La vida es de verdad)’, fue entrevistado por el periódico mexicano La Jornada. El euskera, subrayaba Reparaz, también es su manera de hacer política y desplegar la cultura vasca por el planeta. “Optar por un idioma tan pequeño, sabiendo español, como es mi caso, e inglés también, por ejemplo, no deja de ser una decisión política. Además, históricamente ha habido un conflicto muy importante, no solo ha sido relegado a un segundo plano nuestro idioma, sino ha sido, en épocas de nuestra historia, prohibido y censurado”.
En resumen, el euskera es un todo. El principio, el desarrollo y el final. El pilar central de Zetak. Y tal vez la razón de tanto revuelo. ”No sé si el éxito de Zetak —al menos desde mi definición personal del éxito—, se deba solo a un factor, pero estoy convencido de que el euskera es un factor determinante, porque veo claramente el interés que despierta”.